Buena ubicación la de éste año, no hemos tenido que sufrir el salón en la maldita estación de Francia como en anteriores ocasiones. El salón vuelve al lugar que lo vio nacer...poético, no?
Creo que es un espacio muy adecuado porque aunque la cantidad de gente que acudió (al menos el sábado) fue bastante numerosa, uno se podía mover por allí con facilidad. A menos que quisieras una firma de los autores allí congregados, eso ya es otro cantar...
Lo sufrimos en nuestras carnes mi encantadora moza y un servidor al intentar que nos firmara un original el genial, el maestro, el rey(en el buen sentido eh?) (atención redoble...) : Francisco Ibáñez.
Gracias a la impagable ayuda de Joan Navarro (director de Ediciones Glenat) y a José Manuel Murcia (amigo de la familia que hizo posible que conociera a Joan) conseguimos acceder al maestro por un flanco y salir de allí con el original firmado en un periquete. Gracias a los dos y gracias maestro por habernos dado tantos años de buenos cómics y aún seguir en la brecha.
P.D. La dedicatoria de Ibáñez para mi padre, José Luis Varela, creo que a él le hubiera gustado así.

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